El miedo a los ruidos fuertes, como petardos, tormentas o fuegos artificiales, es un problema para muchas de nuestras mascotas. Estas situaciones, en la mayoría de las  ocasiones, no las podemos evitar ¿como podemos ayudarles?

 

En primer lugar veamos lo que NO debemos hacer:

  • No debemos reñirles cuando estén en este estado, ya que de está manera lo único que hacemos es aumentar su ansiedad.
  • No debemos intentar tranquilizarles con caricias, porque sólo conseguiremos un refuerzo positivo a su comportamiento, transmitiéndoles que estamos satisfechos con su actitud.
  • Y sobretodo, no debemos intentar enfrentarles directamente a estos ruidos.

Cómo debemos actuar :

  • Si conocemos la hora de inicio de los ruidos, como puede ser el caso de los fuegos artificiales, cerraremos las ventanas y bajaremos las persianas de casa, para minimizar los ruidos desagradables.
  • Para camuflar los ruidos podemos ayudarnos también de música a un volumen elevado.
  • Intentaremos tenerles distraídos, jugar con ellos, captar su atención hacia algo que les guste.
  • Lo mejor es crear dentro de la casa una zona tranquila, un refugio en el que se sientan seguros, este lugar debe ser lo suficientemente grande como para que pueda entrar de forma cómoda, y disponer de una cama acogedora, agua, comida y algún juguete, es decir debe tener todo lo necesario para que nuestra mascota se pueda quedar el tiempo que precise. Este refugio puede ser una habitación interior, en la que se oigan menos los ruidos, o podemos construirlo  por ejemplo, con  una mesa cubierta con una manta, una caja de cartón, una caseta, un transportín…

Pero estas medidas no siempre son suficientes, y en ocasiones hay que recurrir a terapias más avanzadas, productos como difusores de feromonas de apaciguamiento, ansiolíticos de origen natural, incluso habrá casos que necesiten ansiolíticos de prescripción. Este tipo de medicamentos debe ser siempre utilizado bajo la supervisión de un veterinario.